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Una cena especial

traje

Me había dicho Yoko que de gala, con que no podía arriesgar. Debía estar impecable. Las gafas se me antojaron innecesarias.''Hay que ser sencillo,
Steve", dice siempre mi madre. ''Pulcro,pero sencillo''. No siempre le hago caso.

Vestí mi mejor traje, bueno, el único que tengo. Tras anudar la corbata con un doble windsor me calcé unos elegantes y recién encerados oxford negros. Mi tez oscura contrastaba solo con la camisa blanca bajo la americana.

Habían escogido un buen restaurante. El 'Toni Galo', al final de la playa.
Por lo que vi a medida que fue llegando la gente, no íbamos de etiqueta. Yoko había exagerado, le hacía ilusión vernos en traje, imaginé. Aunque casi todos llevábamos al menos americana.
Carla me presentó a Sephora, al resto del grupo ya lo conocía. Yoko cómo no,
llegó la última. Cierto o no, dicen que lo bueno se hace esperar.

Mientras charlábamos fueron trayéndonos platos. Era toda una ventaja no tener que escoger la comida. Todo el peso de la decisión recaía en el chef, pero la apuesta era segura. Probé la que fue sin duda la mejor ensalada de mi vida, un verdadero orgasmo gustativo.


ensalada

Carla estaba realmente animada, era la tercera vez que celebraba su 29 cumpleaños, pero lo disfrutaba como si fuese la primera. Tras un rato de risas y bromas salí fuera a acompañar a Daniel. ''Bendito humo'', habrá que obligarle a dejarlo.

Hablábamos de ellas, y cuando la conversación estaba en su punto más interesante salió Yoko a interrumpirnos.
-¿Y tus gafas, hipster?- Me preguntó.
-Ser negro ya es un estilo, un negro no puede ser hipster- repliqué yo.
-Eres un racista de negros, Steve- me contestó en tono burlón.
-Es que estoy muy acostumbrado a ver blancos- justifiqué irónicamente. -De hecho cuando voy a Senegal siempre pienso ''¡madre mía, cuánto negro!''
Luego veo una mancha blanca en medio de la multitud y pienso ¡anda,un blanco! Pero resulta que es un negro albino. ¿Sabéis que un albino negro es más blanco que vosotros? pregunté divertido.
-Era broma Steve, sabes que soy una amante de todas las razas.
-Lo sé- dije yo sin poder evitar sonreír.


restaurante

Volvimos dentro, y tras un suspiro de pronto eran las 23:59. Dejó de sonar la melodía de fondo que envolvía el local y tras el postre llegó el temido momento en que notas, al igual que todos, que estáis de más. En cambio, para desesperación de los camareros el silencio animó a todo el grupo.

Tras un inmejorable servicio, Vincenzo se acerca y nos pregunta con voz queda si querremos café, esperando claro, que declinemos la oferta. Tras unos segundos de miradas dubitativas el silencio se impone en la mesa. Comienza a perfilarse una sonrisa en el rostro del camarero y decide marcharse.
-Un cortado descafeinado de máquina del tiempo tocado de ron- va y suelta Nico para sorpresa de todos. -¡Pero venga hombre, no seas ese tío! Vaya suicidio. Que el pobre Vincenzo quiere irse a dormir, ¡es miércoles! - Pero nada.
Tras los cafés, llegó la cuenta servida en un bonito cofre. Una caja de pandora que a más de uno asustó, pero valió la pena.


Salieron del local cuatro atractivas mujeres y cuatro varones dispuestos a
comerse el mundo. Éramos jóvenes, y la noche acababa de empezar.

Comentarios

  1. Aunque la historia y el nombre del restaurante son reales, los nombres de sus personajes son ficticios

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