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Boxeo

mohamed ali

Al contrario de lo que suele creerse, el boxeo es un deporte de pensar. Aunque parezca un enfrentamiento de cuerpos, el verdadero combate transcurre en la mente de los contendientes.

El boxeo es un arte. La habilidad requerida para sincronizar cuerpo y mente de modo que respondan según la estrategia que -acorde con su oponente- uno va moldeando durante el enfrentamiento. El mérito que tiene analizar con mente fría la situación a cada segundo, mientras se dirige a ti un aluvión de golpes; el aguante que suponen sus exhaustivos y extenuantes entrenamientos. Una dura preparación cuyo único propósito es el de enseñar a mantener en pie cuerpo y mente durante los 3 minutos que dura cada asalto de un combate. Y la prueba que supone aguantar el resto de ellos si no bates a tu rival.

Solía pensar que el boxeo era un deporte de brutos y descerebrados, pero echando la vista atrás, todavía hoy recuerdo cómo me pasé la infancia peleando por la más mínima falta de respeto. Los tiempos en que un simple insulto o meterse con alguno de mis amigos eran motivo de pelea. Y vaya que eran absurdas nuestras peleas. Cegados por la rabia nos golpeábamos sin ningún control hasta que algún maestro venía a separarnos, era la única forma de parar. Aprender boxeo me enseñó lo contrario.

Después de la disciplina y el autocontrol aprendidos del Taekwondo, mi viaje a Gran Canaria cambió por completo mi visión del deporte de los puños.
Y así, de la mano de dos grandes instructores aprendí que el boxeo es mucho más que un deporte. Es un estilo de vida.



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