Ir al contenido principal

Medicina convencional y alternativa

curacion

El instinto es la cuna de mis grandes movimientos. Fue instinto lo que me llevó a Gran Canaria hace casi 3 años, donde viví grandes experiencias y descubrí el boxeo.  También fue el instinto lo que me motivó a viajar a Francia en 2011, adentrándome en la que ha sido hasta hoy la mayor aventura de mi vida .
Ese mismo instinto me trajo hace menos de una semana a Madrid, y ya ha comenzado a dar sus frutos.

Tras mi temporada de carreras populares, la media maratón y el kilómetro vertical (una carrera entre las montañas que terminaba en el pico del Mondúber) mi cuerpo estaba bastante resentido. Dolencias que arrastraba desde hacía tiempo empezaban ya a resultarme muy molestas: una contractura en el trapecio, un terrible dolor de rodilla y molestias en el estómago.

Para mí esto suponía un problema importante, ya que siempre he pensado que el sistema sanitario español tiene una organización totalmente caduca e ineficaz. Con todo esto en la mente era difícil arrastrarme hasta un hospital por mucho que lo necesitara, así que debía hacer algo.

No penséis que hablo por hablar, no suelo hacerlo. Varias malas experiencias me han llevado a esa conclusión. Como aquella vez en que ingresé en urgencias con terribles dolores, fiebre, sudores y vómitos, en las que tras tratarme como a un niño molesto y hacerme pruebas durante 12 horas, me mandaron a casa sin soluciones. O como la vez que fui por un dolor de espalda y me dijeron que con ibuprofeno se me pasaría en unas semanas, tras lo que la contractura –que es lo que tenía– se me hizo prácticamente crónica.

Un sistema basado en la venta de medicamentos y promoción de la industria farmacéutica que nos vende que los fármacos lo soluciona todo, sin contar con los riesgos de la automedicación.

medicamentosindustria farmaceutica


Este sistema está fundamentado en una mentira colosal: que los medicamentos curan. Un medicamento nunca va a curar una enfermedad. Puede prevenirla, puede hacer que dejemos percibir los síntomas, pero no puede curarnos. No niego a importancia de la medicina convencional cuando es necesaria, protesto por cómo han convertido el uso de los medicamentos en algo cotidiano y normal cuando no debería serlo.

Un sistema en que la atención que se te dedica tras una larga espera es de 3 minutos; en el que un especialista es un ser tan difícil de ver como un unicornio; en el que en vez de mandarte medicamentos genéricos, te recetan lo más caro, cuando todos sabemos que el pueblo no está para tirar cohetes; donde no te remiten a los profesionales adecuados cuando corresponde; y en el que cuando las cosas se complican o resultan caras, te dejan tirado como una colilla en el cenicero.

dinero farmacia

Por todo ello, en esta ocasión en vez de ir al médico por mi problema de rodilla, decidí ir al fisioterapeuta. Para mi suerte, este resultó ser un auténtico prodigio, que no solo encontró inmediatamente –y no un año después– solución a mi problema de rodilla –y sí, he dicho solución–  también relacionó y dedujo de mi problema en la espalda, las molestias estomacales que sufro, explicándome que el nervio que conecta el cerebro con el estómago pasa por el trapecio por lo que si tienes muchos problemas estomacales saturan el nervio y eso acarrea contracturas en el trapecio. Resolvió el síntoma paliando a su vez el foco del problema. Y fue así como invertí el hasta hoy dinero mejor gastado de toda mi vida .

A mi parecer,  la principal causa de enfermedades es la somatización de irregularidades mentales subconscientes, por lo que debemos cuidar nuestro bienestar mental. Como decían los romanos: "Mens sana in corpore sano".

salud positiva

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cómo evitar un accidente de coche

Admito ser uno de esos hombres que con 27 años aún no sabía conducir. Vivía en un mundo diferente, sin prisas y a mi ritmo. Y hasta los 28 no me he sacado el permiso. Durante 10 años he sido ese amigo al que todos llevan en un momento u otro; aunque más que nada he sido un caminante. Como pasajero mi destino no dependía de mí, sino de otros. Yo sugería, pero no decidía. Y cuando podía hacerlo, era usando mis piernas como vehículo. En mis tiempo de jugador de baloncesto caminaba a diario con mi pelota, botando de arriba a abajo en todo rincón posible. También me sobrevuela algún recuerdo de mi época de árbitro de fútbol, caminando de un pueblo a otro cada fin de semana, cansado tras dos o tres partidos. Todo para evitar esperar dos horas al autobús. Tanto era caminar parte de mí, que una vez incluso volví caminando de Francia a España cruzando los Pirineos. Conducir lo cambia todo. Las comodidades, la velocidad, el tiempo ganado; pero también la sensación de certidumbre. Seamos o

Cosa de bebés

Una cosa que admiro de la cultura india «india americana, no hindú» es su respeto por el futuro. Eran un pueblo nómada con un respeto ancestral por el futuro. Su modo de vida era pura economía. Recordad que la economía es una ciencia que estudia cómo administrar recursos limitados para satisfacer necesidades ilimitadas. Ellos usaban la tierra por un tiempo, y después, por abundante en alimentos y agua que ésta fuera, se desplazaban a otro lugar. Dejaban descansar la tierra para que generaciones futuras disfrutasen de ellas; hoy ese espíritu parece haberse olvidado. La generación perdida nos llaman. Crecimos en un tiempo de inestabilidad, aprendimos de gente que no sabía enseñar, pero aquí estamos los que quedamos. Algunos tuvimos mejores ejemplos que otros, unos tuvieron más suerte que otros, y ahora todos nos necesitamos. ¿Nuestro propósito? Salvar el obstáculo que nos plantaron nuestros mayores, y hacerlo no por nosotros, sino para beneficio de las futuras generaciones. Somos

Mujeres y Unicornios

Todo el mundo ha oído hablar de los unicornios; criaturas míticas que destacan por su belleza y fugacidad, pues son inalcanzables. Supongo que todo el mundo tiene a lo largo de su vida, esa experiencia con su unicornio particular. En mi caso esa mujer hermosa, exótica e inalcanzable que no termina de dejarse seducir, siendo arrebatadoramente seductora. Entra y sale de tu vida, dejándole siempre esa huella, pasa fugazmente, quedandose solo lo justo para que percibas su aroma, y justo en el instante en que tu cerebro lo identifica, ella desaparece. Pero sabes que ha estado allí. Como el unicornio, es inalcanzable, avanzáis a distinta velocidad, por caminos distintos, que de vez en cuando se cruzan. Ejerce esa atracción casi magnética sobre ti y aunque lo intentes, no terminas de olvidarla. Son mujeres independientes y aventureras, siempre con un toque de misterio que las vuelve tan fascinantes. ¿Creeis posible alcanzar a un unicornio? Yo creo que sí es posible, difícil, per