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Mostrando las entradas etiquetadas como Cosas que me ocurren

Cómo evitar un accidente de coche

Admito ser uno de esos hombres que con 27 años aún no sabía conducir. Vivía en un mundo diferente, sin prisas y a mi ritmo. Y hasta los 28 no me he sacado el permiso. Durante 10 años he sido ese amigo al que todos llevan en un momento u otro; aunque más que nada he sido un caminante. Como pasajero mi destino no dependía de mí, sino de otros. Yo sugería, pero no decidía. Y cuando podía hacerlo, era usando mis piernas como vehículo.

En mis tiempo de jugador de baloncesto caminaba a diario con mi pelota, botando de arriba a abajo en todo rincón posible. También me sobrevuela algún recuerdo de mi época de árbitro de fútbol, caminando de un pueblo a otro cada fin de semana, cansado tras dos o tres partidos. Todo para evitar esperar dos horas al autobús. Tanto era caminar parte de mí, que una vez incluso volví caminando de Francia a España cruzando los Pirineos.

Conducir lo cambia todo. Las comodidades, la velocidad, el tiempo ganado; pero también la sensación de certidumbre. Seamos o no c…

Dieciocho

Rondaba en mi mente, mientras el nuevo siglo asimila su mayoría de edad, que nada como una larga abstinencia para recordar el valor de lo omitido. Aquello que añoramos nos recuerda lo vivido. Como un fénix enterrado, que brota a la superficie, pues al parecer olvidamos que resurgen tras ser vencidos. La escritura es, como decía, algo en mí que no desaparece. Una necesidad insaciable. Controlable, sí, pero que no se desvanece; pues la amo y ella me corresponde. El pasado fue un año lleno de cambios. Sucedieron cosas nuevas, cosas inesperadas, nuevas ocurrencias y planes fracasados, pero es así como nace la experiencia. Desde la temprana infancia nos enseñan a temer el cambio; a buscar la seguridad, la protección, el cobijo. Pero nada nuevo y bueno se esconde en el confort. Somos seres complejos, llenos de capas y de ángulos. Según qué ojos, según qué circunstancias, varía la naturaleza de nuestras máscaras. Es la gente que permanece, la que ahonda en nuestras almas. Pues nadie es sólo…

Un león y el gigante rojo

Hace tiempo unos amigos me propusieron crear un canal en youtube, y aunque me pareció una buena idea, en aquel momento no me encajaba. Ellos se pasaban horas viendo vídeos, pero yo no me consideraba de la generación youtube. Creía que era una gran plataforma de expresión, pero decidí que entonces no pegaba conmigo.

Ya han pasado unos años, y tras mi súbita, aunque previsible desaparición de la blogosfera, he decidido volver a escribir. He escrito un par de raps, algún que otro artículo y dado rienda suelta a algunas ideas. Me paré a pensar un momento; el mundo ha cambiado, es un hecho que la gente no lee tanto como solía, y pensé «¿por qué no? Vamos a crear un canal en youtube. Las palabras son siempre palabras» 

 Me puse manos a la obra. Construí mi propio set de iluminación con tubos de pvc, siguiendo los consejos de un canal que descubrí de casualidad: Juanpedrotv. Compré una webcam y un pequeño micro, devoré horas del gigante rojo y aquí estoy. Con ninguna experiencia y listo par…

Qué ha sido de mí en el último año

He estado perdido, desaparecido. He estado desaparecido porque encontré una sirena.
No he escrito, ni he abierto un libro. Ha sido un año intenso, en el que más que nada, he vivido. Escribir es algo que me sale del alma, pero el mundo exterior me ha me han tenido ocupado, retenido. Las palabras e ideas han fluido en torrente contínuo mientras entablaba conversaciones, mientras atendía a los huéspedes de los hoteles, mientras escuchaba atentamente lecciones de historia de un maestro inspirador; todos los artículos pendientes siguen en mi mente, en algún lugar, esperando a ser trasvasados, compartidos. Tantas cosas han sucedido que os contaría con detalle...

No os mentiré, todo es culpa del amor. El amor convirtió a un escritor en un vividor, de sujeto observador a objeto observado. El amor me hizo, teniendo clase al día siguiente, coger un bus a las 3 de la mañana para ir a ver a mi musa, el amor fue la excusa, para encontrarme con mi sirena.
Annika Sirel. Trasgredo los principios del …

Despejando la mente

Soy una persona muy mental. A veces tanto, que en su servicio me vuelvo algo obtuso. Como dijo Jodorowski, la mente ha de estar al servicio de uno, y no estar uno al servicio de su mente.

Estaba agobiado y molesto en general. Me quejaba de la universidad; de esto, de aquello y de cosas más allá. Poblemas, problemas y más problemas.
Además, soy de ese tipo de personas a las que les cuesta vivir en el presente. Mi mente siempre me lleva lejos, a veces al pasado y con más frecuencia al futuro, pero ambos son sólo ilusiones. Mientras 'estamos' en ellos la vida no nos espera, discurre sin pausa a nuestro alrededor.

Ayer, hablando con mi persona favorita, me dijo: 
«Piensa esto: tienes un lugar donde estar; estudias en la universidad; puedes permitirte ir al gimnasio; tienes buenos amigos, familia y dispones de buena salud; eres guapo, inteligente y tienes una mujer que te quiere y que vendrá pronto a verte. ¿Cuál es tu problema?»
Su claridad me dejó mudo. Quedó patente que estaba sie…

La ciudad bohemia

Un buen día salí de trabajar con un viaje planeado. Un viaje a la ciudad bohemia. Necesitaba viajar y alejarme de mi enfermedad. También buscaba el consejo y la sabiduría de la única persona que podía ayudarme en aquel momento. Me levanté de la cama apresuradamente al darme cuenta de que llegaba tarde, muy tarde. Tenía todo planificado; y a no ser que fuese capaz de despejarme, ducharme, cepillarme los dientes, planchar la ropa recién lavada y hacer la maleta en menos de 30 minutos, llegaría tarde. Algo imperdonable. Pero fui capaz.

Quizá la falta de café, té o algún estimulante matutino no me permitiera ver que iba con el pelo medio enjabonado, y puede que sólo estuviese medio afeitado, pero lo importante es que llegué a tiempo. Sabía que me había dejado algo importante en casa, pero en palabras prestadas, lo más importante estaba ya de camino, y muy puntual.
Me faltó poco para parar y aplaudirme al llegar justo a tiempo a la estación, ¿pero cómo explicar a alguien que llegaste tard…

Las 40 noches del vampiro

Al leer semejante título imagino que os viene a la mente la imagen de un joven vampiro recién convertido, y ya que soy yo quien cuenta la historia, un vampiro negro, por eso de romper los estereotipos, ya sabéis. Blade no cuenta, ha llovido mucho desde entonces. Hay que mantener la mente despierta, ágil e imaginativa; nada de imágenes e ideas prefijadas, necesitamos mentes frescas y abiertas que nos lleven al progreso social que precisamos últimamente.
Bueno, en caso de cumplirse mi predicción y todos los requisitos previos, olvidaos del rollo que acabo de soltaros, porque este artículo bien podría iniciarlo, pero poco tiene que ver con un relato de ficción.

Quizás sepáis y quizá no, que llevo algo más de un mes trabajando de noche, 40 noches para ser exactos. Y con ello no me refiero a entrar a las 8 de la tarde y salir a las 2 de la madrugada, no, ni tampoco a trabajar en una discoteca rodeado de gente. Quiero decir que llevo más de un mes trabajando de 12 de la noche a 8 de la mañ…

Recapitulemos

He tardado en encontrar un momento de paz en el que sentarme frente al teclado y escribir sin la presión del tiempo sobre mis hombros, pero finalmente aquí estoy. No es que no tenga cosas que hacer, una lista de tareas me requiere y he de hacerlas más temprano que tarde, pero pienso que uno debe sacarse tiempo de la manga para hacer lo que debe. En realidad debería estar estudiando, pero bueno, cada uno tiene sus prioridades; cuando la manga se queda sin tiempo a veces hay que robar momentos a otras funciones.

Hace ya más de un mes que me trasladé a Madrid por trabajo, y en este tiempo por desgracia no he escrito más que símbolos matemáticos. Estudiar y trabajar no es cosa fácil.
Estaba hastiado, y al final cansado de tanto estrés me lo dejé en el metro. Abandonarlo no fue cruel, seguro que algún madrileño lo acoje, están acostumbrados a él, pero yo soy del sur y necesito tranquilidad. Por si no lo habéis notado estoy en modo africano, y es así porque la vida sin estrés es mejor vida…

El Alma del Viajero

Estuvo bien volver a casa. A la familia y a los amigos, a la zona de confort. Pero al final, el camino siempre me reclama. Soy un nómada, algo me impide quedarme quieto cuando creo que un lugar me ha regalado ya toda la experiencia que podía ofrecerme.

Llegó la nochevieja y con ella me pregunté qué pretendía sacar del 2015, pero no extraje nada en claro, estaba seco como las hojas del ciprés en otoño. La noche anterior había sido memorable, y para ser franco, temía al nuevo año. Lo veía aburrido, lánguido y sin color, las perspectivas no eran más que tristes tonos de gris; no buscaba el arcoiris, pero algo de magia nunca viene mal.

Cuando las cosas están raras mi estómago se resiente, es algo primitivo, biliar, una extraña sensación. Las entrañas se revuelven para indicarme un nuevo rumbo, un objetivo, una nueva meta que active mis neuronas como enciende una llave el complejo sistema de un automóvil moderno. Activados los músculos que amablemente me han llevado siempre de un lugar a …

Media maratón 2014

Son buenos tiempos, y como es usual en mí, tengo un nuevo objetivo. Un gran objetivo. A lo que mi amigo Karim dirá algo como: «Ya, ya... ¿de todo menos escribir, no?»
Tranquilo Karim, que escribiré. Las palabras llegan cuando vienen, y vienen cuando quieren. Aún no soy tan bueno escribiendo como para forzarlas a salir, ni tan constante como para producir a destajo, pero estoy en ello. Algún día terminaré mi libro.

De unas semanas a ahora vengo sientiéndome muy bien. Sensaciones habituales para mí en esta época del año como la pereza y la desgana me resultan ajenas y lejanas. Me siento muy activo, deportivo y fluido, intocable y casi pletórico; serán las hormonas.
Ya he asumido que este año no habrá migración por mi parte. Habiendo pasado de nómada a sedentario, no hay nada que necesite más que un buen reto. ¿Y qué mejor que participar por primera vez en una gran carrera?

No soy nuevo en este mundo, ya hice mis pinitos en el atletismo juvenil con grandes resultados, pero en aquel ent…

Boxeo

Al contrario de lo que suele creerse, el boxeo es un deporte de pensar. Aunque parezca un enfrentamiento de cuerpos, el verdadero combate transcurre en la mente de los contendientes.

El boxeo es un arte. La habilidad requerida para sincronizar cuerpo y mente de modo que respondan según la estrategia que -acorde con su oponente- uno va moldeando durante el enfrentamiento. El mérito que tiene analizar con mente fría la situación a cada segundo, mientras se dirige a ti un aluvión de golpes; el aguante que suponen sus exhaustivos y extenuantes entrenamientos. Una dura preparación cuyo único propósito es el de enseñar a mantener en pie cuerpo y mente durante los 3 minutos que dura cada asalto de un combate. Y la prueba que supone aguantar el resto de ellos si no bates a tu rival.

Solía pensar que el boxeo era un deporte de brutos y descerebrados, pero echando la vista atrás, todavía hoy recuerdo cómo me pasé la infancia peleando por la más mínima falta de respeto. Los tiempos en que un s…

Fin del año sabático

Qué puedo decir... Los cambios son una constante en la vida. Cuando 6 meses atrás comencé mi año sabático era muy consciente de que en algún punto terminaría, aunque no esperé que fuera tan pronto. Al final, como una pizza calzone, he tenido que doblar ese año por la mitad.

Durante meses me he dedicado a mi proyecto secreto, en el que he trabajado mucho, aunque no lo suficiente. He exprimido el tiempo ocupándolo de todas las formas posibles:
He leído, he viajado por aquí y por allá, he conocido gente nueva... Todo lo que he comido este tiempo no es ni normal; pero por alguna razón sigo sin engordar, serán los genes. Eso y todo el ejercicio que hago. Siempre he pensado -y creo que lo he dicho ya alguna vez- que si algún día me abandono y engordo, ya no adelgazaré jamás. Me gusta demasiado la comida, la buena comida.

También he cuidado de Charles la tortuga, creo que demasiado. Que si un filtro de agua, su bloque de calcio, una plataforma para tomar el sol... Y que no falten las gamba…

Madrid

Haciendo honor a la promesa que hice meses atrás, he vuelto a Madrid a pasar un tiempo con mis primos.
Mis pequeños renacuajos aún en el mundo de yupi. Tan felices ellos...

Un punto en contra para mí es su ferviente pasión por el fútbol. Un deporte que no está mal, pero tampoco es que me quite el sueño.
En parte es inevitable que sean así, viniendo de Senegal. Allí el fútbol se respira en el ambiente. Y los jóvenes dedican su vida a este deporte, que no sale nunca de su cuadro de enfoque.

En ese aspecto, el raro soy yo. Lo mío es el baloncesto. Y además mis intereses son muy dispersos como para prestarle tanta atención a una sola cosa.

Sabía a lo que me atenía al venir aquí. Así que con el fin de lograr mi propósito lo antes posible, es decir, relajarme, decidí participar en la excursión familiar. Primero fuimos a un bonito parque de Alcorcón donde jugamos al fútbol hasta agotar nuestras reservas corporales de agua.


Más tarde fuimos al estadio del Real Madrid. Les observé mientras ca…